Puerta Grande de El Cid en Albacete


Carteles de la Feria Taurina 2005

[Abc.es] http://www.abc.es/abc/pg040913/prensa/noticias/Espectaculos/Toros/200409/13/NAC-TOR-104.asp

El Cid, de piedra y oro, costurones en las carnes y seda en la muleta, salía andando por la puerta grande entre el gesto de dolor por la herida fresca y el de satisfacción por el toreo recitado. El Cid ha explotado definitivamente, no sólo por la gran tarde de toros ofrecida ayer en Albacete, sino por la regularidad con que ha marcado su agosto -espada por fin incluida- y que le ha encaminado también en este septiembre clave para salirse del mapa de la torería andante y, por tanto, del pelotón.

Con un par
Una cornada en el triángulo de Scarpa (cerca de la femoral) en Navaluenga hace menos de 3 días y el tío sale a la plaza a arrasar. Tuvo que salir a pie por la puerta grande porque tiene la herida abierta.

Los Toros de Montalvo también de fábula.

Albacete agradeció al torero de Salteras su presencia, con la cornada de Navaluenga de hace tres días y los puntos puestos. Y nada más abrirse de capa principió el recital a la verónica, en un quite de pura orfebrería por auténticos delantales después. El toro de Montalvo -¡qué estupenda y seria corrida!- había cantado ya su noble y entregada condición; El Cid lo bordó a cámara lenta sobre la mano derecha. Lo bordó por ejecución y colocación, por la manera en que les da el medio pecho a los toros. En una tanda al natural no terminó de cogerle el sitio para ligar, lo que sí consiguió en la siguiente, preludio del cierre a dos manos por alto y un ayudado por bajo monumental. El fantasma de su acero destemplado se apareció momentáneamente en un pinchazo. Fue sólo uno, y hubo el premio merecido, que paseó la cuadrilla mientras su jefe de filas se infiltraba en la enfermería.

Volvió para hacerle fiesta al cuarto, más alto y voluminoso, lidiado de cine por sus peones. Aquí sí que la izquierda dorada de El Cid arrastró la muleta bajo el hocico del toro, que se abría mucho, que le permitía quedarse ahí, con la tela puesta, presta y ofrecida: los pases de pecho, de pitón a rabo, vaciados por la hombrera contraria tras casi barrer el lomo con las chorreras de la camisa, paraban el tiempo y el ole, un oooooooole que parecía no acabar nunca por la eternidad del muletazo. Intercaló una serie diestra, acorde al tono de la obra también, a pesar de que se desengañó el toro ya. De regreso a la zurda, El Cid resolvió con oficio y un afarolado y un broche que derramó almíbar y torería, con un aire de torero macizo y cuajado. La estocada por arriba puso la plaza boca abajo y las dos orejas en bandeja.

Hubo más cosas, más toros, como el imponente segundo, que todo lo que tenía de descarado de pitones lo tuvo también de santurrón, incluso un punto insulso. Sebastián Castella conquistó su cuota de triunfo con un principio de cambiados por la espalda y un epílogo de cercanías; en el cuerpo de la faena es donde falla: corre la mano con tanta limpieza y largura como monótona linealidad. El quinto le duró tres series de derechazos de cite perfilero y al hilo, largo trazo, notable temple y escaso ajuste. Iba entonado, pero cambió de mano y el toro no quería. Ni volvió a querer. La faena cayó a plomo, insistente el francés y acabado el de Montalvo.

La Corrida
El Cid: Una oreja y dos orejas. Salió por la Puerta Grande a pie por su herida.
   Sebastián Castella: Una oreja. Aviso y ovación con saludos.
Miguel Ángel Perera: Palmas y una oreja.
Ganado: Seis toros de Montalvo de muy seria presencia, bravos, nobles y de gran transmisión, salvo el tercero manso. El mejor el cuarto, dentro de un tono del encierro de muy buena nota.
Incidencias: Algo más de medio aforo. Presenció el festejo, José Bono, MInistro de Defensa.
Hacía mucho tiempo que no se presenciaba una corrida de toros en Albacete como la que ayer se desarrolló en la plaza de Albacete. Triunfó El Cid, convaleciente de una cornada de apenas cuarenta y ocho horas. Estuvo sencillamente cumbre en sus dos faenas con un toreo de suprema pureza, tal vez el mejor que se haga en la actualidad en los ruedos.
   [laverdad]

También Miguel Ángel Perera se subió al carro triunfador con el sexto, al que tuvo que tragar y consentir una enormidad para que rompiese. Tremendo mérito, proporcional a la firmeza con la que obtuvo por ambos pitones muletazos poderosos, con no poco empaque. Se pasó un tanto de faena, para concluir con unas ajustadas bernadinas y un espadazo que le quitó el mal sabor de boca del mal tercero, la oveja negra de un corridón.

[Abc.es]

 
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